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Inteligencia emocional

Existe cierto revuelo con a este término en el entorno académico, por el tinte comercial y la explotación que se ha hecho de él en el mundo de la autoayuda. Es interesante describirlo en un artículo aparte de “emociones positivas”, para poder clarificar sus diferencias, y quizás porque opino que uno habla del “qué” y otro del “cómo”. Esto es, los estudios de Bárbara Fredrickson tratan en profundidad el funcionamiento de las emociones positivas y cómo ello influye en nuestras vidas. Por otra parte, la Inteligencia Emocional define la habilidad del individuo para gestionar todo tipo de emociones, tanto propias como ajenas.

Salovey y Mayer definen inteligencia emocional como “capacidad de las personas para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, para asimilarlos y comprenderlos de manera adecuada, y para regular y modificar el estado de ánimo propio y el de los demás”. Explican que esto implica tener desarrolladas estas cuatro áreas:

a) percepción y expresión emocional
b) facilitación emocional
c) comprensión emocional
d) regulación emocional

Estudios de incontestable validez sostienen que a mayor inteligencia emocional, mayor “éxito” y mayor felicidad percibida. Con frecuencia perseguimos ser inteligentes, sin embargo, la inteligencia per se no tiene beneficio intrínseco, es decir, no nos aporta bienestar por sí misma, solo nos sirve como medio para conseguir otras cosas. No ocurre así con el bienestar emocional, que implica estados placenteros (estabilidad emocional, por ejemplo), así como sentimientos positivos (mayor porcentaje de emociones positivas que negativas, ausencia de desequilibrios fuertes de emociones, etc.).

Dichos datos suponen una sólida ruptura con la idea de que a mayor coeficiente intelectual, mayor éxito en diferentes esferas personales. Esto es quizás una consecuencia lógica del retorno a la “humanización” del propio ser humano, ser eminentemente social, y del haber sido capaces de desmontar la tendencia robotizadora, en clara competencia por aumentar ad infinitum la capacidad y velocidad de procesamiento (como si el ser humano fuese un chip más y no un ente emocional).

Si quieres saber más, te recomiendo:

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Fernández Berrocal, P. (2004). Desarrolla tu inteligencia emocional. Kairós.

Inteligencia Emocional-Nacional:

Bisquerra, R. (Coord). (2011). Educación emocional. Propuestas para educadores y familias. Bilbao: Desclée de Brower.
Extremera, N. y Fernández-Berrocal, P. (2002). Autocontrol emocional. Editorial Arguval: Málaga.
Fernández-Abascal, E. y Palmero, F. (1999). Emociones y salud. Barcelona: Ariel.
Fernández-Abascal, Enrique G. (2008). Emociones positivas. Editorial Pirámide.

Zaccagnini, J. L. (2004).Qué es inteligencia emocional: la relación entre pensamientos y sentimientos en la vida cotidiana. Madrid: Biblioteca Nueva.

Inteligencia Emocional -internacional:

Goleman, D. (1996). La inteligencia emocional. Kairós.
Goleman, D. (1999). La práctica de la inteligencia emocional. Kairós
Salovey, P y Mayer:El modelo de inteligencia emocional(1997)
Links:
http://www.inteligencia-emocional.org/
http://www.rafaelbisquerra.com/
http://www.investigacion-psicopedagogica.org/revista/articulos/15/espannol/Art_15_244.pdf

Vídeos:

Programa Redes con Daniel Goleman: Aprender a gestionar las emociones: https://www.youtube.com/watch?v=q-KkdMrAz-8
Programa Redes: inteligencia emocional https://www.youtube.com/watch?v=ZDdbAOwZJKU
Inteligencia emocional con J. Meyer: https://www.youtube.com/watch?v=yF-Ca0OAYLs

Barbara Fredrickson en la Universidad Complutense de Madrid

El pasado lunes 11 de abril el equipo de PositivArte fue de los afortunados que escucharon en vivo y en directo a una de las principales referentes de la Psicología Positiva a nivel internacional: Barbara Fredrickson.

La experta en emociones positivas compartió con los asistentes los últimos descubrimientos de su equipo de investigación, el Positive Emotions and Psychophysiology Laboratory de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.

En algo más de una hora que duró su conferencia en el salón de actos de la Universidad Complutense de Madrid, expuso nuevos descubrimientos que aportan información relevante sobre la relación entre las emociones positivas y la salud.

Con el título “Biological Underpinnings of Positive Emotions & Purpose” presentó datos de sus investigaciones recientes. En concreto, habló de cómo las diferencias individuales biológicas de la expresión génica del sistema inmune, del sistema de la oxitocina y el tono vagal cardiaco modulan en cierta medida nuestras emociones positivas y sentido vital o propósito.

Una de las revelaciones más interesantes de sus investigaciones con medidas de la expresión génica del sistema inmune y la respuesta del tono vagal, es que el sentido vital parece tener una relación más directa con la salud que las emociones positivas. Los resultados sugieren que éstas influyen en nuestra longevidad en la medida que apoyan o construyen nuestro propósito o sentido.

En su afán por conocer el puzle que compone la relación entre emociones positivas y salud, ha trabajado con la hipótesis que planeta la existencia de una espiral ascendente de influencia recíproca entre ambas. Datos de sus investigaciones parecen aportar información a favor de esta idea. Las personas que practican loving kindness meditation incrementan su nivel de emociones positivas y estas a su vez influyen en la respuesta del tono vagal cardiaco. Parece que en este caso, el mecanismo que media entre las emociones positivas y la salud es el incremento en la percepción de nuestras conexiones sociales.

Fredickson indicó que con frecuencia la investigación relacionada con la genética ha mostrado los efectos negativos de tener o no ciertos genes, sin embargo, es menos frecuente aquella dirigida a señalar los efectos de la interacción entre la expresión génica y el contexto. El equipo del PEP (Positive Emotions and Psychophysiology Laboratory) ha visto que las personas que practican Loving Kindness Meditation y tienen un  sistema de oxitocina más activo, puntúan más alto en la medida de emociones positivas que aquellas que no tienen esta variabilidad biológica. Este estudio es especialmente interesante porque los efectos fueron significativos para este tipo de intervención y no así para quienes practicaron Mindfulness, que se diferencia de la otra meditación en ser más individual y menos social. La evidencia indica que aunque las intervenciones en Psicología Positiva se han creado igual para todos, su eficacia varía según las diferencias individuales biológicas de quienes las practican. Eso abre la posibilidad de diseñar y proponer intervenciones eficaces en base a dichas diferencias.

Fredrickson cerró la sesión igual que la inició, con agradecimientos, y terminó diciendo que no tenemos el puzle que explica la relación entre la salud y las emociones positivas, pero ya contamos con algunas de sus piezas.

Si quieres disfrutar de su interesante conferencia, puedes hacerlo aquí.

cartel barbara fredrickson

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III Congreso de Psicología Positiva

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Del 21 al 23 de abril en Baeza, III Congreso de Psicología Positiva.

Amig@s de la Psicología Positiva tenemos una grandísima noticia para todos vosotr@s: este mes de abril se celebra el III Congreso de Psicología Positiva. En esta ocasión se ha elegido para su emplazamiento una maravillosa ciudad situada en el sur de España, Baeza (Jaén) que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2003.

Como ya ocurriese con sus antecesores en El Escorial y Oropesa (I y II Congreso de Psicología Positiva respectivamente), la SEPP ha organizado un evento de lujo en el que se darán cita los mejores profesionales: Wilmar Schaufeli, profesor de Psicología del Trabajo y de la Organización, Gonzalo Hervás, Doctor en Psicología y Profesor, Maite Garaigordobil, Doctora en Psicología y Catedrática yPablo Fernández, catedrático en Psicología; entre otros.

Además de las ponencias de la mano de grandes expertos, durante el Congreso se celebrarán comunicaciones, simposios, firmas de libros y diferentes actividades lúdicas y deportivas. El evento tendrá una duración de tres días siendo su fecha de inicio el día 21 y su cierre el 23 y si queréis conocer su vídeo promocional podéis hacerlo siguiendo este enlace:https://www.youtube.com/watch?v=FbqQ5J3k0Cw.

Cabe mencionar que el Congreso está dirigido tanto a académicos, como a profesionales y estudiantes interesados en el campo de la Psicología Positiva, ya que en la cita se presentarán los últimos avances científicos de esta rama de la Psicoterapia en diferentes ámbitos como pueden ser la salud, la educación y las empresas.

Si queréis más información o realizar vuestra inscripción podéis hacerlo desde la página de la SEPPhttp://www.sepsicologiapositiva.es/iii-congreso-nacional-de-psicologia-positiva/.

Psicología Positiva para el bienestar general

psicologia positiva para el bienestar

En los últimos años, quizás a consecuencia de la situación socioeconómica de nuestro país, proliferan mucho las acciones –bien sea en forma de publicación de libros, creación de cursos, congresos, conferencias, presencia en los medios, etc.- de traslado o aplicación de la Psicología Positiva hacia la población general y su bienestar (fuera del marco clínico, educativo, organizacional y social [evidentemente, si entendemos el marco social como las estructuras organizativas y administrativas y no como el conjunto de los ciudadanos].

Como psicólogo, no puedo más que decir que este tema me parece que está en “zona de riesgo”. Como ya he apuntado, en base a los datos de la OMS y de la APA, es indiscutible el hecho de que la prevalencia de los trastornos mentales está aumentando de forma casi exponencial. El estrés, la globalización, las nuevas tecnologías, los cambios en los modos de relacionarse, incluso la reducción de la espiritualidad parecen estar influyendo de modo potente en el bienestar subjetivo de las personas.

¿Qué podemos hacer a este respecto? Es muy cierto que desde la Psicología General se llevan diseñando programas para para Salud y para la Prevención de la enfermedad durante décadas. Pero, ¿está llegando esto a la población o es esto suficiente?. Mi impresión es que no.

Como apuntaba Vera, 2008, “La industria de la autoayuda genera unos 2.000 nuevos libros cada año (de los que se calcula que el 95% se publican sin investigación que documente su efectividad)”. Y son 2000 títulos nuevos, con sus correspondientes tiradas y reediciones (con suerte). A lo que se le puede sumar un incremento de las consultas psicológicas tanto en el sector público como en el privado, seguramente a causa de la situación económica, gran crecimiento de la demanda del coaching (faltaría distinguir qué porcentaje corresponde a casos de psicopatología, a búsqueda de mejoras en el bienestar y a una mera búsqueda de orientación), las terapias alternativas y un abanico infinito de terapias “modernas”.

¿A qué responde esto? Si usamos la definición amplia de salud la OMS (Organización Mundial de la Salud), ya en 1948, de “un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad”, creo que podemos ver con mayor claridad.

Para alcanzar un buen nivel de bienestar físico, mental y social, ¿qué se necesita?. Evidentemente, en el bienestar físico tiene un porcentaje de influencia más bien limitado la psicología (desde mi punto de vista, éste es mucho mayor que la mayoría de la gente, sobre todo el personal sanitario, piensa), pero en el mental y social, la potencialidad de mejora la aporta en su casi totalidad, la Psicología. Y si no existe el trastorno mental o éste ha sido tratado ya con éxito, ¿qué se puede hacer para contribuir a la salud, según la definición anterior?

Son muchos los cursos relacionados con la Psicología que se pueden ver en las páginas webs, tablones de anuncios, periódicos y revistas, que pretenden aportar en este sentido. A mi modo de ver, el problema está llegando porque nada de esto está regulado. Ahora que contamos con extensas revisiones de lo que funciona en psicología (extensas, no suficientes), pienso que deberíamos tener algún tipo de regulación que asegure que la Psicología que le está llegando al consumidor tiene todas las garantías de eficacia necesarias, y así se vea incrementada la salud general.

La Psicología Positiva para el bienestar general sin duda está realizando grandes esfuerzos y avances en esta dirección. El bienestar mental y social, se pone a prueba bajo el marco del método científico: se prueban diferentes tareas y actividades y cómo ellas influyen (positiva, negativamente o de modo no significativo) en nuestro bienestar. Las que son demostradas como eficaces, pasan a incorporarse al arsenal de técnicas de la PsP y enseñadas en cursos, talleres, seminarios, congresos, etc.

Curso de verano en la Universidad Complutense, charlas de los expertos en asociaciones, fundaciones, escuelas, escuelas de negocios, etc., publicación de libros con carácter divulgativo (pero con una base sólida), creación de programas de intervención para colectivos e instituciones, etc., son indicios de que se empieza a labrar un buen camino, en el cual el bienestar es abordado de una manera seria y con garantías de eficacia. Así contribuye la Psicología Positiva a la Salud general (y por lo tanto, al bienestar) y permite a las personas mejorar su calidad de vida y superar aquellas cosas que aunque no supongan cuestiones patológicas, limitan en cierta medida su felicidad y potencialidad para vivir una vida mejor, más significativa.

Psicología Positiva para las sociedades

Que un movimiento, como muchos califican a la Psicología Positiva, llegue a calar en toda una sociedad es un reto que a priori puede sonar casi imposible. Pero lo cierto es que sí que podemos hablar de varias cosas sucedidas desde 1998 relativas al bienestar de las naciones. Con ese título nos habla Carmelo Vázquez de ese tema en La ciencia del bienestar, introduciéndolo con esta genial cita de Robert Kennedy de 1968:

El Producto Nacional Bruto no tiene en cuenta la salud de nuestros hijos, la calidad de su educación o el disfrute en sus juegos. No incluye la belleza de nuestra poesía o la fortaleza de nuestros matrimonios; la inteligencia de nuestro debate público o la integridad de nuestros funcionarios. No mide ni nuestro ingenio ni nuestra valentía; ni nuestra sabiduría ni lo que aprendemos; ni nuestra compasión ni nuestra entrega a nuestro país; en resumen, lo mide todo, excepto aquello que hace que la vida merezca la pena”.

Y esto es grosso modo lo que pretende hacer la Psicología Positiva para las sociedades. Citando nuevamente a Vázquez, “Evidentemente, la satisfacción con la vida o el bienestar no es el único objetivo inmediato que deben perseguir las políticas públicas, pero sin duda es un elemento crucial que debería orientar la acción de los gobernantes y la política de Estado”.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, 2002, tenemos varias dimensiones de la Calidad de Vida:

1.- indicadores subjetivos

1.1.- bienestar subjetivo: el relativo al bienestar personal

1.2.- otras medidas:  confianza en instituciones

creencias en un mundo justo

bienestar psicológico social:

sensación de pertenencia

sensación de cohesión

sensación de actualización

sensación de contribución

etc.

2.- indicadores sociales objetivos:   renta per capita

desempleo

alfabetización

mortalidad y morbilidad

calidad de vivienda

libertades políticas

derechos civiles

servicios sanitarios, sociales, educativos, …

tasas de criminalidad

nivel de corrupción

tasas de participación social

igualdad de género y etc.

En base a todo esto y muchos más hallazgos ya apuntados por varios investigadores, se propone una crítica –muy constructiva, eso sí- al hecho de que predomine el producto interior bruto (PIB) como medida universal del progreso o desarrollo de las naciones.

psi pos sociedades

Al hilo de lo que ya insinuaba Robert Kennedy, han ido surgiendo varios indicadores alternativos al PIB como icono de “cómo está una nación”, precisamente por dejar éste de lado la importancia de el bienestar y la calidad de vida de sus habitantes. Éstos son algunos:

 

  •              Índice de Progreso Genuino (www.rprogress.org)
  •              Índice de Desarrollo Humano: PNUD
  •              Índice de Libertad Humana: Freedom House
  •              Índice de Potenciación de género: PNUD
  •              Índice de Felicidad del Planeta: New Economics Foundation
  •              Felicidad Nacional Bruta: Gobierno de Bután
  •              Índice de Bienestar Nacional: Kahneman.

Fuente: La ciencia del Bienestar, 2009

Al investigar un poco es bastante fácil encontrar datos sobre el índice propuesto por el monarca del Reino de Bután: Felicidad Nacional Bruta. Incluso a primeros de año pudimos ver por segunda vez al primer ministro de dicho reino que vino a hablarnos del término y sus aplicaciones en el Congreso Internacional de la Felicidad. También es fácil saber que quizás este país no predique con el ejemplo ya que sigue siendo de los pocos que aún no reconoce el sufragio femenino y tiene un porcentaje muy bajo de firmas y ratificaciones de los tratados de los Derechos Humanos Internacionales, pero hay que reconocerle el gran mérito de crear este índice, presentar resultados al mundo y proponer las medidas a realizar.

También Seligman dedica su último capítulo de La vida que Florece a este tema y nos arroja datos, en su investigación junto con Diener en 2004, bastante sorprendentes. Por ejemplo, para poner en tela de juicio la influencia del PIB, la capacidad adquisitiva o similares sobre nuestra felicidad, aquí tenemos la siguiente comparativa: Escala de satisfacción con la vida, siendo (7) completamente satisfecho y (1) nada satisfecho:

ð Los norteamericanos más ricos según Forbes:          5’8

ð Los amish de Pensilvania:                                            5’8

ð Los inughuit de Groenlandia:                                      5’8

ð los masai africanos:                                                       5’7

ð muestra probabilística sueca:                                      5’6

Por lo tanto, parece que hay algo que se está persiguiendo desde las sociedades industrializadas que no responde para nada a la calidad de vida. Entonces, quizás sea un buen ejercicio el plantearnos, ¿por qué y para qué nos hemos apuntado a la carrera del PIB?.

Psicología Positiva en la Psicología Clínica y de la Salud

Para poder profundizar y especificar en esta amplia área, que supone la Psicología Positiva en la Psicología Clínica y de la Salud y que, podíamos categorizar como Psicología Sanitaria, conviene antes hacer una distinción:

– psicología clínica

– psicología de la salud

y para aclarar dicha distinción usaremos la definición de Rodríguez-Marín de 1998: la Psicología de la Salud tiene que ver con los aspectos cognitivos, emocionales y comportamentales asociados a la salud/enfermedad físicas; de que la Psicología de la Salud se preocupa primordialmente de la salud y enfermedad físicas y del cuidado de la salud física (aun reconociendo que la salud física y la salud mental están interrelacionadas); mientras que la Psicología Clínica se preocupa primordialmente de la evaluación, predicción y alivio de los trastornos de la salud mental (cognitivos, emocionales y comportamentales). [subrayado mío] Con ella, podremos dar cuenta de tan importante definición que en cierto modo favorece el reconocimiento de la importancia de tener en cuenta los factores psicológicos en el diagnóstico, tratamiento e incluso prevención de las enfermedades físicas, o sea, también en la salud física.

Atención al tratamiento de los trastornos de la salud mental desde la Psicología Positiva: Psicología Clínica Positiva

La Psicología Clínica es una disciplina muy sólida y que ya goza de una compleja trayectoria en nuestro país. De hecho, en los últimos años parece haberse fortalecido gracias al “movimiento” que apoyaba la realización de meta-análisis basados en la eficacia y su evidencia, convirtiéndose en una tendencia creciente la investigación, mención y uso del concepto “tratamiento empíricamente validado”. Pero desde el prisma de los que nos dedicamos a la Psicología Positiva, éste es un gran comienzo, muy necesario dada la falta de credibilidad que aún ronda sobre la terapia psicológica en nuestra cultura, pero que deja muchas áreas sin cubrir. Quizás la más reseñable de ellas es la prevención, sea ésta la global o la relativa a las recaídas. Existen tratamientos que tienen una buena eficacia sostenida, pero ¿podemos darle al individuo herramientas para no sólo dejar de experimentar síntomas sino además mejorar diversos aspectos de su vida?. La Psicología Positiva parece estar dando respuestas afirmativas muy contundentes a esta cuestión, y ello nos lleva a comentar una disyuntiva existente a este respecto, en base a las siguientes dos posibilidades:

  1. a) la Psicología Positiva constituye un complemento a la Psicología tradicional
  1. b) la Psicología Positiva y sus técnicas pueden constituir fuentes de tratamiento empíricamente validados en un futuro no muy lejano

Vamos aquí más allá de las posibilidades que plantea Vera en 2008 en las que contempla la opción a) junto con un mero carácter preventivo fuera de la clínica. Creo que verdaderamente, el desarrollo personal, empowerment o como quiera definirse, además de tener unos claros beneficios en la prevención, constituye una intervención con un gran valor y efecto “per sé”, como objetivo.

En base a la “corriente” antes mencionada de los tratamientos empíricamente validados, cabe decir que en su inmensa mayoría, a la hora de tratar los trastornos mentales, la alternativa más efectiva y eficiente son los tratamientos psicológicos. Como menciona Cano en infocop-online (http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3875&cat=38%22) hay un predominio de tratamientos farmacológicos para los trastornos mentales, cuando según la revisión de Pérez et al. 2003, la eficacia la obtiene mayoritariamente el tratamiento psicológico. Revisando las tablas finales de dichos manuales podemos visualizar rápidamente que el tratamiento farmacológico sólo está bien establecido para:

  1.             la agorafobia
  2.             el trastorno de ansiedad generalizada
  3.             el trastorno obsesivo compulsivo
  4.             la depresión
  5.             el trastorno bipolar
  6.             la eyaculación precoz
  7.             el tabaquismo
  8.             dependencia a la heroína

dentro de 48 categorías de trastornos mentales y de salud en adultos y otras 9 ** en infancia y adolescencia. Creo que es muy de destacar a este respecto, que de estas 57 categorías sólo en 2 (trastorno bipolar y esquizofrenia) es tratamiento de elección la farmacoterapia, y en ambos en combinación con tratamiento psicoterapéutico. Quiere esto decir que en los 8 trastornos donde sí está bien establecido el tratamiento con fármacos, sólo en estos 2 se considera tratamiento de elección (junto con la Terapia Psicológica), porque hay otros tratamientos psicológicos más eficaces y/o eficientes.

Desde los años 90 sabemos mucho acerca de qué es lo que importa en un proceso de psicoterapia, qué lo hace eficaz:

psicologia positiva en la psicologia clinica

Tenemos estos porcentajes tan interesantes, que nos dicen que es más importante para la eficacia terapéutica lo que llaman factores comunes, que son propios de todas las escuelas de psicoterapia conocidas.

Ello apunta, a mi modo de ver, a que cuando la Psicología Positiva adquiera más cuerpo teórico y técnico tendrá resultados similares, y siempre y cuando la trayectoria curricular de los practicantes de la Psicología Positiva sea semejante a la de las otras escuelas sólidas de psicoterapia, esta disciplina podrá usarse en terapia con resultados muy satisfactorios (por supuesto me refiero a las dos posibilidades comentadas: PsP como complemento de la Psicoterapia tradicional e intervenciones de PsP puras).

Intrincado con esto está el tema de los modelos de los trastornos psicológicos: todos han sido creados desde enfoques centrados en el problema, el síntoma o el trauma (con sanas excepciones, como los que entienden la aparición de la depresión en base a la gestión de los reforzadores –pérdida de su eficacia, reducción de su número, …-). Quizás en unos años nos encontremos con reformulaciones de dichos modelos explicativos que tengan en cuenta qué está fallando en la consecución del bienestar o la felicidad de los afectados o por ejemplo cómo la baja inteligencia emocional ha derivado en unos u otros problemas.

Además, también es muy interesante el debate de cómo consideramos a la persona, en una escala de salud o bienestar.

psicologia positiva

En muchos textos y manuales, para explicar la PsP, se recurre a la metáfora de una escala: mientras la Psicoterapia tradicional se ocupa de hacer llegar al individuo del rango -10 al punto 0, donde ese tramo comprende la psicopatología, la PsP estaría más enfocada a hacer avanzar al individuo del punto 0 hacia el tope del tramo hasta + 10.

Pero, ¿cómo repartimos los amigos?: ¿es pertinente o se está usando ya el arsenal teórico y técnico de la PsP en el tramo -10 a 0? En base a lo explicado de los factores comunes y a las técnicas de demostrada eficacia que expondremos a continuación (por ejemplo, Vázquez, C., Hervás, G. y Ho, S. (2006). Intervenciones clínicas basadas en la psicología positiva: fundamentos y aplicaciones. Psicología Conductual. 14, 401-432 ** esto es para quitar, y dejar para el libro. Quién estudió la psp en depresión. Quizás selig,para el tratamiento de la depresión), creo que podemos dar un confiado SI. ¿Es el rango de 0 a +10 de exclusiva competencia de la PsP?: Rogers y Maslow hablaban de la aceptación incondicional y la autorrealización, la terapia sistémica siempre plantea preguntas del estilo ¿qué haces bien?, ¿qué funciona?, ¿en qué disfrutas?. Por lo tanto, creo que toca hablar de un NO. Muchos de los detractores de la PsP insisten en resaltar este “enfoque en el bienestar y las potencialidades” de autores clásicos en Psicología, pero desde luego, sería absurdo negar que la disciplina lleva casi el total de su más de un siglo de existencia centrada en la patología y cómo tratarla, lo que no funciona. Dentro de que es absurdo pensar que la felicidad, virtudes, fortalezas, así como su estudio y potenciación son ideas originales de Seligman y seguidores, me parece lo justo conceder a la PsP el mérito de haber rescatado el interés en ello y el promover un abordaje muy serio y sistematizado, basado en el método científico. Que los psicólogos nos hagamos responsables, y lo hagamos bien, del estudio del bienestar humano, es, desde mi punto de vista, una consecuencia lógica a la historia de la Psicología y al contexto social en el que ésta se mueve. Es más, cuanto mejor y antes lo hagamos, proporcionaremos herramientas (teóricas y técnicas) válidas para las personas que buscan en el coaching, la sanación, las constelaciones familiares y un infinito etcétera, respuestas y propuestas, que por desgracia no cuentan con un respaldo científico suficiente, a sus preguntas y necesidades relativas a cómo sentirse mejor y ser más felices.

¿Quién sino, de todos los campos científicos existentes, está capacitado y es competente para generar conocimiento en áreas como felicidad, bienestar, crecimiento personal?

Sin duda la PsP tiene mucho de innovador. Aunque es cierto que trabaja sobre múltiples conceptos ya clásicos, me da la impresión que a nadie se le ocurriría tachar a la Psicoterapia tradicional de nada innovadora o ejercicio de plagio por usar términos como la melancolía (del griego clásico) o pánico (del semidios griego Pan). Podemos enumerar algunos de los puntos que caracterizan a lo que la PsP está aportando en la clínica:

  • evaluación inicial positiva: lo que funciona, las habilidades, las aficiones (también usada por otras corrientes psicoterapéuticas)
  • evaluación de las fortalezas personales del carácter
  • reducción del énfasis en el problema y de su consideración y trato a lo largo de todo el proceso
  • en base al punto anterior, intención puesta en el incremento de las emociones positivas y uso de temas constructivos. Muy importante no confundir esto con pasar por alto o negar lo negativo, sino que a la vez que se favorece la catarsis y se trabaja con ella, se realiza un modelado de un afrontamiento positivo de los problemas, que permite relativizar su importancia o presencia subjetiva en la vida del cliente.
  • aplicación de técnicas positivas
  • explicación y uso de modelos de la PsP
  • creación de una red de herramientas que favorecen el bienestar personal,
  • etc.

Atención al tratamiento de la salud y enfermedad físicas desde la Psicología Positiva: Psicología Positiva De la Salud:

Matarazzo define en 1989 la Psicología de la Salud como “conjunto de contribuciones específicas educativas, científicas y profesionales de la disciplina de la Psicología a la promoción y mantenimiento de la Salud, prevención y tratamiento de la enfermedad, e identificación de correlatos etiológicos y diagnósticos de la salud, la enfermedad y disfunciones relacionadas”. En este campo la Psicología Positiva todavía no ha alcanzado grandes avances, pero sin duda es y será una rama importante, dadas sus implicaciones claras sobre la supervivencia, obviamente la salud, y la calidad de vida de todos los ciudadanos.

En el manual de Psicología Positiva Aplicada, editado por Vázquez y Hervás, podemos encontrarnos ya con un capítulo dedicado en exclusiva a estos aspectos, con datos tan interesantes como los siguientes:

  • los estilos explicativos optimista y pesimista son un buen predictor de los resultados en la salud y el bienestar, pudiéndose trabajar desde la perspectiva de Kamen y Seligman, 1987 (estilo explicativo pesimista-optimista) o la de Scheier y Carver, 1985 (optimismo disposicional).
  • Taylor y cols. en 2000 encuentran que “las ilusiones positivas en enfermos de SIDA y cáncer correlacionaron positivamente con un aumento en la supervivencia comparada con aquellos que tenían una visión realista de la enfermedad”
  • las personas optimistas poseen mayor receptividad y asimilan mejor la información negativa relacionada con conductas de riesgo (Aspinwall y Brunhart, 1996)
  • además presentan los editores la descripción del Programa para la Potenciación de los Recursos Psicológicos (pp 208-209).

Psicología Positiva en la Educación

Todo lo que la investigación que la Psicología Positiva ha desarrollado, tiene un alto potencial de mejora de la salud psicológica y el bienestar de todas las personas, pero probablemente, si empiezan a aplicarse esos hallazgos desde edades muy tempranas, la prevención de trastornos psicológicos, así como la consecución de niveles de bienestar personal óptimos, pueden llegar a cotas hasta ahora insospechadas. Qué mejor modo de hacerlo que a través de los programas curriculares de la educación pública, en sus 4 etapas: infantil (hasta los 6 años), primaria (hasta los 12), secundaria (hasta los 16) y bachillerato (hasta la mayoría de edad).

En España, la cabeza de la aplicación de la Psicología Positiva en la educación la lleva claramente el Equipo SATI (grupo de Trabajo dependiente del Centro de Profesores y Recursos “Juan de Lanuza” de Zaragoza) con su programa denominado Aulas Felices- Psicología Positiva Aplicada a la Educación. Es coordinado por Ricardo Arguís y constituido además por Silvia Hernández, Ana Pilar Bolsas y María del Mar Salvador. Su intervención, aunque mucho más completa y compleja en profundidad, es presentada por los autores como con 2 componentes de programa:

1.- Atención plena-Mindfulness (vemos en la imagen que abre el capítulo)

2.- Educación de las 24 fortalezas del carácter

Dicho equipo, además de producir y aplicar un proyecto tan interesante y con tantas posibilidades positivas, hace gala de la fortaleza de la generosidad y pone a disposición de todo el mundo su programa: http://catedu.es/psicologiapositiva/

psicologia positiva en la educación

(por supuesto, siempre que se use sin fines comerciales y citando a la fuente). En la conferencia online presente en la página también podemos ver algunos ejemplos de cómo aplican dicho programa y de nociones sobre felicidad (de Seligman y Lyubomirsky, por ejemplo), mindfulness y fortalezas.

Sería muy interesante poder contar, en un futuro no muy lejano, con datos sólidos y estadísticas que nos indiquen qué efecto concreto tienen este tipo de programas en la salud física y mental, el rendimiento escolar y en el bienestar subjetivo de los beneficiarios, a corto, medio y largo plazo. Sólo por el mero hecho de contribuir a prevenir los trastornos, físicos (por ejemplo, infecciones leves, por un mejor funcionamiento inmunitario producto de una menor presencia de estados ánimo bajos y estrés) y sobre todo mentales, ya debería considerarse una intervención muy deseable, incluso prioritaria, a la luz de los datos actuales: “La  situación  actual  de  crisis  económica  ha  agravado notablemente  la  prevalencia   de   los   problemas   de ansiedad y depresión en la población y se estima que en el año 2020 serán la primera causa de discapacidad en el mundo.” (Cano Vindel, 2012).

Felicidad

tabla felicidad

¿De qué está hecha la felicidad? Alegría, gozo, disfrute, euforia, diversión, esperanza, ilusión, satisfacción, logro, éxito,… Hay muchas maneras de acercarse a la felicidad. Las estanterías de todas las librerías, en la sección de autoayuda están repletas de ello, y casi cada libro con un enfoque, teoría y técnica diferentes. La Psicología Positiva está haciendo un gran trabajo para unificar los datos, científicos, por supuesto, y presentar al público general las respuestas más completas posibles (ya que es un campo que siempre tendrá un abordaje difícil por ser algo mucho más basado en la historia personal que el resto de “retos” que pueda tener la Psicología; esto es, los trastornos psicológicos o la baja asertividad o habilidad social tienen mucho más en común entre todas las personas aquejadas, para proceder a una actuación que favorezca una mejoría, que si tratamos de potenciar la felicidad).

Lo primero que ha hecho la PsP al respecto es desechar, por los problemas asociados al mismo, el término felicidad. Su carácter ambiguo y demasiado amplio, contextualizado en nuestras sociedades sobre demasiados conceptos a la vez, puede dar lugar a fuertes equívocos, por lo que se ha decidido sustituir por el más preciso de bienestar psicológico o bienestar subjetivo:

término general que incluye tanto elementos reflexivos o valorativos (por ejemplo, juicios globales de satisfacción con la vida o con parcelas específicas de ella) como reacciones y estados emocionales (p. e.: tristeza, gozo) experimentados en el curso cotidiano de nuestras vidas

(Vázquez y Hervás, 2009)

Por ser tan complejo tanto el término como el concepto, la mayor parte del trabajo en esta área se ha tenido que dedicar a definir Felicidad y cómo medirla, para luego pasar a cómo se estructura.

Por ejemplo, a través del Hedonismo, se propuso una teoría matemática de la felicidad:

Felicidad = buenos momentos – malos momentos

muy criticada, por su simplicidad y olvido de muchos matices.

Pero para no extendernos en estos debates, ni remontarnos a la bibliografía filosófica clásica, podemos retratar aquí las teorías de Martin Seligman, por ser las más elaboradas y valoradas por los profesionales de la PsP.

Su primera teoría, que relata con detalle en La Auténtica Felicidad, se llama modelo de las tres vías hacia la felicidad de Seligman (2002), y es una teoría trifactorial de la felicidad

1.- La vida placentera (pleasant life), que incluiría aumentar las emociones positivas sobre el pasado, el presente y el futuro;

2.- La vida comprometida (engaged life), que se refiere a emplear las fortalezas personales todos los días para lograr una felicidad auténtica y abundante gratificación.

3.- Vida significativa (meaningful life), que incluiría actividades que van más allá de uno mismo, con un propósito elevado.

En este mismo libro también incluye su fórmula (también muy criticada, pero que os incluyo aquí porque refleja lo encontrado por Lyubomirsky et al., y plasmado en el gráfico que abre este apartado):

Felicidad = R (rango fijo-genética-) + C (Circunstancias de la vida) + V (factores que dependen del control de su voluntad)

Su reformulación, explicitada en La vida que florece, implica una teoría ya de 5 factores, que llama PERMA (Positive Emotion, Engagement, Relationships, Meaning, Accomplishment):

1.- Emoción positiva (de la que la felicidad y la satisfacción con la vida forman parte)

2.- Entrega

3.- Relaciones

4.- Sentido

5.- Logros

A mayores de las definiciones, quisiera aprovechar el apartado para transmitir hallazgos muy interesantes.

La PsP creo que también aporta otro útil muy valioso a las sociedades y sus habitantes: corregir falsos mitos acerca de cómo esta funciona. Hay veces que las personas caen en una obsesión o ansiedad intentando no enfermar, no asumir ningún tipo de conducta de riesgo, porque está en nuestro pensamiento cultural la idea de que esto traerá una profunda infelicidad (por ejemplo, voy a pasarme horas leyendo las etiquetas de los productos de la compra y rastreando en internet si los aditivos que tienen pueden ser cancerígenos, porque si enfermo o me moriré o seré totalmente infeliz si me extirpan un pecho o se me cae el pelo). La investigación nos dice que la correlación entre salud y felicidad es moderada (Peterson, 2006), y que es más predictiva nuestra salud percibida (cómo siento que me encuentro) que la objetivamente real.

Quizás aquí el principal reto que se le plantea a la PsP es el ser capaz de desbancar los falsos mitos sobre la felicidad a nivel social, que probablemente pasará por la construcción de modelos más sólidos y extensos. El que se pase de buscar la felicidad escondida bajo salarios suntuosos, posesiones exclusivas, u otros tópicos a hacerse eco de las propuestas como desarrollar una vida significativa, poner en marcha tus fortalezas en diferentes áreas de tu vida, aprender a atender conscientemente lo que hacemos, pensamos y sentimos… tendrá que pasar necesariamente por cambios culturales profundos y una extensión y solidificación de todas las diferentes ramas de la Psicología Positiva. Creemos profundamente en el incalculable beneficio en aras del bienestar individual y global que ello tendría, y por lo tanto deseamos que la Psicología Positiva siga creciendo paso a paso apoyada en la garantía de calidad que supone la fundamentación en el método científico.

Discrepo ligeramente con Vera (p 56) en su afirmación “no existe a priori, una situación objetiva que nos permita afirmar con seguridad que en ella encontraremos la felicidad“. Creo que muchos tenemos en mente muchas situaciones en las que sí disfrutaremos de estados de felicidad: celebrar tu cumpleaños rodeado de la gente que más quieres, visionar una actuación de tu cómico favorito, hacer el amor con tu pareja… son ejemplos de situaciones donde la mayoría “sentimos felicidad”. Entra dentro de lo posible que el objetivo, nada sencillo, de la Psicología Positiva, consista más bien en el cómo hacer que nuestras vidas sean más felices; esto es, que sintamos que el conjunto de nuestra vida es satisfactorio, ya que la mera acumulación de situaciones de felicidad no es suficiente, quizás ni siquiera necesario, para ello.

PINCHA AQUÍ para ver nuestra encuesta ¿qué hago para ser feliz? investigación sobre psicología positiva

Puedes hacer varios de los tests validados por Seligman y su equipo pinchando aquí.

Optimismo

optimismo

La imagen de arriba resume lo que mucha gente entiende por optimismo: verlo todo de color de rosa (particularmente la tempestad). Tenemos la gran suerte de contar con 3 grandes investigadores, que han escrito sendos manuales para clarificar el concepto. Martin Seligman, que desde el 87 trabaja en sus teorías de la causación de la depresión a través del estilo explicativo optimista-pesimista, escribe Aprenda Optimismo. Maria Dolores Avia y Carmelo Vázquez escriben en el 98 Optimismo Inteligente, desde el cual además de enseñarnos en qué consiste el concepto y cómo incorporarlo en nuestras vidas, nos introduce en la Psicología Positiva a través de las Emociones, la felicidad, la esperanza o la resistencia ante el trauma.

Esa capacidad, no para desoír los peligros o las malas noticias, sino para tener esa sensación de que al final se superará lo negativo y a medio plazo, está demostrando ser otra de las grandes fuerzas de la Psicología Positiva, y tenemos datos muy importantes de qué beneficios trae la conducta o actitud optimista:

– capacidad  de influir en el curso de la enfermedad: relacionado con pa percepción de autoeficacia. Como afirma Carver en sus estudios del 93 y 94: “el optimismo no lleva implícita la negación de la realidad… Es más, los estudios han mostrado que las estrategias de afrontamiento de problemas que utilizan los optimistas son, precisamente, aquellas dirigidas a enfrentarlos, mientras que los pesimistas tienden a evitarlos”. Se refiere aquí a la diferente estrategia de afrontamiento, donde los pesimistas suelen tender al afrontamiento basado en la emoción y los pesimistas afrontamiento basado en el problema.

– Shelley E. Taylor y su estudio de las ilusiones positivas ð en enfermos de sida y cáncer correlacionan positivamente con un aumento en la supervivencia comparada con la de aquellos que tenían una visión realista de su enfermedad. Parece bastante lógico, ya que si no tienes claro que tu vida va a mejorar, ¿qué tendencia de acción es de esperar?. El optimismo parece, por lo tanto, una especie de mecanismo motivador autóctono, un flotador que nos protege del posible hundimiento que provocaría el pensar que nuestra vida no va a mejorar.

– favorece una mejora de la salud física y mental. Mejor humor, más perseverancia a la hora de resolver tareas. Determina el modo de hacer frente a los problemas, situaciones estresantes o ambiguas, desafíos, incertidumbres.

Se ha criticado mucho al optimismo, sobre todo en el sentido de que cuando creemos que todo tenderá a la mejoría, sesgamos la realidad a nuestro favor y podemos poner en marcha conductas imprudentes: desatender nuestra salud, conducir temerariamente, invertir dinero sin evaluar previamente. Creo que difícilmente este tipo de ejemplos se pueden considerar bajo la etiqueta del optimismo. El que descuida su salud, por ejemplo, está tendiendo a reducir sus posibilidades de perdurar en esta vida, lo cual debe ser la antítesis del que piensa en tener una vida mejor, en tendencia hacia lo óptimo (optimismo). Lo que ocurre con los optimistas, precisamente, es un sesgo de la realidad “autosirviente”, que como en las investigaciones de Taylor en enfermos de sida y cáncer, demuestra que nos sirve para desatender la información que podría implicar un estado depresivo que nos llevaría a dejar de luchar contra la enfermedad activamente y con esperanzas de conseguirlo.

No es que el optimismo sea la solución a todos nuestros problemas, pero ¿lo es el pesimismo?, ¿incluso el realismo?. Si estamos ante una situación de catástrofe, por ejemplo, ¿qué haremos si pensamos que todo va a ir a peor?. ¿Y si creemos que no podemos hacer nada por cambiar (y menos por mejorar) la situación?. ¿Y si creo que puedo ayudar, puedo resolver o aplacar algunas de las consecuencias negativas?.

Existen dos perspectivas a la hora de estudiar el optimismo:

a) disposicional: (Scheier y Carver, 85) expectativas de las personas hacia el futuro (estable y general: ocurrirán cosas positivas). Aunque existen problemas, creen que al final habrá solución y por ello se esfuerzan más. Diseñan el test LOT-R (life orientation test)

test optimimo

– los optimistas afrontan basados en el problema (planificando, reinterpretando positivamente) y los pesimistas son más evitativos. Factor de buen pronóstico en la recuperación de pacientes hospitalizados (bypass) y menos re-hospitalización. Lo mismo con cáncer

– ante el pesimismo: más síntomas físicos y peor estado de salud física  (cita 25 vera)

Se traduce de este modelo la importancia de sentir que tenemos capacidad de control, (versus la indefensión aprendida, cuyos efectos tan negativos conocemos gracias al propio Seligman).

b) estilo explicativo: (Peterson y Seligman, 84), que se definen por 3 características:

1.- personalización o grado en que la persona se considera responsable de un suceso (internalidad/externalidad)

2.- permanencia o grado en que la causa de un suceso se mantiene en el tiempo (estabilidad/inestabilidad)

3.- persistencia (ubicuidad) o grado en que un aspecto de un suceso o de su explicación domina otros aspectos de la vida (globalidad/especificidad)

De acuerdo con esto, diferenciaríamos fácilmente los mensajes de las dos posturas:

Estilo Explicativo Pesimista: “Durará para siempre, lo va a socavar todo y es culpa mía, no hay nada que hacer”

Estilo Explicativo Optimista: “Ya pasará, no tiene por qué afectar a mi vida, no ha sido culpa mía, puedo manejarlo”

Profundizando en estas dos lecturas recomendadas veremos como, desde los hallazgos científicos, para nada se considera el Optimismo como la panacea y algo a usar en cualquier momento. Por ejemplo, Seligman deja muy claro que el pesimismo es conveniente a la hora de hacer inversiones económicas y por ejemplo si ejerces la abogacía tradicional (si planteas la peor de las posibilidades, puede que a tu cliente le indemnicen en mayor medida).