Sectores de la Psicologia Positiva

Psicología Positiva para el bienestar general

psicologia positiva para el bienestar

En los últimos años, quizás a consecuencia de la situación socioeconómica de nuestro país, proliferan mucho las acciones –bien sea en forma de publicación de libros, creación de cursos, congresos, conferencias, presencia en los medios, etc.- de traslado o aplicación de la Psicología Positiva hacia la población general y su bienestar (fuera del marco clínico, educativo, organizacional y social [evidentemente, si entendemos el marco social como las estructuras organizativas y administrativas y no como el conjunto de los ciudadanos].

Como psicólogo, no puedo más que decir que este tema me parece que está en “zona de riesgo”. Como ya he apuntado, en base a los datos de la OMS y de la APA, es indiscutible el hecho de que la prevalencia de los trastornos mentales está aumentando de forma casi exponencial. El estrés, la globalización, las nuevas tecnologías, los cambios en los modos de relacionarse, incluso la reducción de la espiritualidad parecen estar influyendo de modo potente en el bienestar subjetivo de las personas.

¿Qué podemos hacer a este respecto? Es muy cierto que desde la Psicología General se llevan diseñando programas para para Salud y para la Prevención de la enfermedad durante décadas. Pero, ¿está llegando esto a la población o es esto suficiente?. Mi impresión es que no.

Como apuntaba Vera, 2008, “La industria de la autoayuda genera unos 2.000 nuevos libros cada año (de los que se calcula que el 95% se publican sin investigación que documente su efectividad)”. Y son 2000 títulos nuevos, con sus correspondientes tiradas y reediciones (con suerte). A lo que se le puede sumar un incremento de las consultas psicológicas tanto en el sector público como en el privado, seguramente a causa de la situación económica, gran crecimiento de la demanda del coaching (faltaría distinguir qué porcentaje corresponde a casos de psicopatología, a búsqueda de mejoras en el bienestar y a una mera búsqueda de orientación), las terapias alternativas y un abanico infinito de terapias “modernas”.

¿A qué responde esto? Si usamos la definición amplia de salud la OMS (Organización Mundial de la Salud), ya en 1948, de “un estado completo de bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad”, creo que podemos ver con mayor claridad.

Para alcanzar un buen nivel de bienestar físico, mental y social, ¿qué se necesita?. Evidentemente, en el bienestar físico tiene un porcentaje de influencia más bien limitado la psicología (desde mi punto de vista, éste es mucho mayor que la mayoría de la gente, sobre todo el personal sanitario, piensa), pero en el mental y social, la potencialidad de mejora la aporta en su casi totalidad, la Psicología. Y si no existe el trastorno mental o éste ha sido tratado ya con éxito, ¿qué se puede hacer para contribuir a la salud, según la definición anterior?

Son muchos los cursos relacionados con la Psicología que se pueden ver en las páginas webs, tablones de anuncios, periódicos y revistas, que pretenden aportar en este sentido. A mi modo de ver, el problema está llegando porque nada de esto está regulado. Ahora que contamos con extensas revisiones de lo que funciona en psicología (extensas, no suficientes), pienso que deberíamos tener algún tipo de regulación que asegure que la Psicología que le está llegando al consumidor tiene todas las garantías de eficacia necesarias, y así se vea incrementada la salud general.

La Psicología Positiva para el bienestar general sin duda está realizando grandes esfuerzos y avances en esta dirección. El bienestar mental y social, se pone a prueba bajo el marco del método científico: se prueban diferentes tareas y actividades y cómo ellas influyen (positiva, negativamente o de modo no significativo) en nuestro bienestar. Las que son demostradas como eficaces, pasan a incorporarse al arsenal de técnicas de la PsP y enseñadas en cursos, talleres, seminarios, congresos, etc.

Curso de verano en la Universidad Complutense, charlas de los expertos en asociaciones, fundaciones, escuelas, escuelas de negocios, etc., publicación de libros con carácter divulgativo (pero con una base sólida), creación de programas de intervención para colectivos e instituciones, etc., son indicios de que se empieza a labrar un buen camino, en el cual el bienestar es abordado de una manera seria y con garantías de eficacia. Así contribuye la Psicología Positiva a la Salud general (y por lo tanto, al bienestar) y permite a las personas mejorar su calidad de vida y superar aquellas cosas que aunque no supongan cuestiones patológicas, limitan en cierta medida su felicidad y potencialidad para vivir una vida mejor, más significativa.

Psicología Positiva para las sociedades

Que un movimiento, como muchos califican a la Psicología Positiva, llegue a calar en toda una sociedad es un reto que a priori puede sonar casi imposible. Pero lo cierto es que sí que podemos hablar de varias cosas sucedidas desde 1998 relativas al bienestar de las naciones. Con ese título nos habla Carmelo Vázquez de ese tema en La ciencia del bienestar, introduciéndolo con esta genial cita de Robert Kennedy de 1968:

El Producto Nacional Bruto no tiene en cuenta la salud de nuestros hijos, la calidad de su educación o el disfrute en sus juegos. No incluye la belleza de nuestra poesía o la fortaleza de nuestros matrimonios; la inteligencia de nuestro debate público o la integridad de nuestros funcionarios. No mide ni nuestro ingenio ni nuestra valentía; ni nuestra sabiduría ni lo que aprendemos; ni nuestra compasión ni nuestra entrega a nuestro país; en resumen, lo mide todo, excepto aquello que hace que la vida merezca la pena”.

Y esto es grosso modo lo que pretende hacer la Psicología Positiva para las sociedades. Citando nuevamente a Vázquez, “Evidentemente, la satisfacción con la vida o el bienestar no es el único objetivo inmediato que deben perseguir las políticas públicas, pero sin duda es un elemento crucial que debería orientar la acción de los gobernantes y la política de Estado”.

Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, 2002, tenemos varias dimensiones de la Calidad de Vida:

1.- indicadores subjetivos

1.1.- bienestar subjetivo: el relativo al bienestar personal

1.2.- otras medidas:  confianza en instituciones

creencias en un mundo justo

bienestar psicológico social:

sensación de pertenencia

sensación de cohesión

sensación de actualización

sensación de contribución

etc.

2.- indicadores sociales objetivos:   renta per capita

desempleo

alfabetización

mortalidad y morbilidad

calidad de vivienda

libertades políticas

derechos civiles

servicios sanitarios, sociales, educativos, …

tasas de criminalidad

nivel de corrupción

tasas de participación social

igualdad de género y etc.

En base a todo esto y muchos más hallazgos ya apuntados por varios investigadores, se propone una crítica –muy constructiva, eso sí- al hecho de que predomine el producto interior bruto (PIB) como medida universal del progreso o desarrollo de las naciones.

psi pos sociedades

Al hilo de lo que ya insinuaba Robert Kennedy, han ido surgiendo varios indicadores alternativos al PIB como icono de “cómo está una nación”, precisamente por dejar éste de lado la importancia de el bienestar y la calidad de vida de sus habitantes. Éstos son algunos:

 

  •              Índice de Progreso Genuino (www.rprogress.org)
  •              Índice de Desarrollo Humano: PNUD
  •              Índice de Libertad Humana: Freedom House
  •              Índice de Potenciación de género: PNUD
  •              Índice de Felicidad del Planeta: New Economics Foundation
  •              Felicidad Nacional Bruta: Gobierno de Bután
  •              Índice de Bienestar Nacional: Kahneman.

Fuente: La ciencia del Bienestar, 2009

Al investigar un poco es bastante fácil encontrar datos sobre el índice propuesto por el monarca del Reino de Bután: Felicidad Nacional Bruta. Incluso a primeros de año pudimos ver por segunda vez al primer ministro de dicho reino que vino a hablarnos del término y sus aplicaciones en el Congreso Internacional de la Felicidad. También es fácil saber que quizás este país no predique con el ejemplo ya que sigue siendo de los pocos que aún no reconoce el sufragio femenino y tiene un porcentaje muy bajo de firmas y ratificaciones de los tratados de los Derechos Humanos Internacionales, pero hay que reconocerle el gran mérito de crear este índice, presentar resultados al mundo y proponer las medidas a realizar.

También Seligman dedica su último capítulo de La vida que Florece a este tema y nos arroja datos, en su investigación junto con Diener en 2004, bastante sorprendentes. Por ejemplo, para poner en tela de juicio la influencia del PIB, la capacidad adquisitiva o similares sobre nuestra felicidad, aquí tenemos la siguiente comparativa: Escala de satisfacción con la vida, siendo (7) completamente satisfecho y (1) nada satisfecho:

ð Los norteamericanos más ricos según Forbes:          5’8

ð Los amish de Pensilvania:                                            5’8

ð Los inughuit de Groenlandia:                                      5’8

ð los masai africanos:                                                       5’7

ð muestra probabilística sueca:                                      5’6

Por lo tanto, parece que hay algo que se está persiguiendo desde las sociedades industrializadas que no responde para nada a la calidad de vida. Entonces, quizás sea un buen ejercicio el plantearnos, ¿por qué y para qué nos hemos apuntado a la carrera del PIB?.

Psicología Positiva en la Psicología Clínica y de la Salud

Para poder profundizar y especificar en esta amplia área, que supone la Psicología Positiva en la Psicología Clínica y de la Salud y que, podíamos categorizar como Psicología Sanitaria, conviene antes hacer una distinción:

– psicología clínica

– psicología de la salud

y para aclarar dicha distinción usaremos la definición de Rodríguez-Marín de 1998: la Psicología de la Salud tiene que ver con los aspectos cognitivos, emocionales y comportamentales asociados a la salud/enfermedad físicas; de que la Psicología de la Salud se preocupa primordialmente de la salud y enfermedad físicas y del cuidado de la salud física (aun reconociendo que la salud física y la salud mental están interrelacionadas); mientras que la Psicología Clínica se preocupa primordialmente de la evaluación, predicción y alivio de los trastornos de la salud mental (cognitivos, emocionales y comportamentales). [subrayado mío] Con ella, podremos dar cuenta de tan importante definición que en cierto modo favorece el reconocimiento de la importancia de tener en cuenta los factores psicológicos en el diagnóstico, tratamiento e incluso prevención de las enfermedades físicas, o sea, también en la salud física.

Atención al tratamiento de los trastornos de la salud mental desde la Psicología Positiva: Psicología Clínica Positiva

La Psicología Clínica es una disciplina muy sólida y que ya goza de una compleja trayectoria en nuestro país. De hecho, en los últimos años parece haberse fortalecido gracias al “movimiento” que apoyaba la realización de meta-análisis basados en la eficacia y su evidencia, convirtiéndose en una tendencia creciente la investigación, mención y uso del concepto “tratamiento empíricamente validado”. Pero desde el prisma de los que nos dedicamos a la Psicología Positiva, éste es un gran comienzo, muy necesario dada la falta de credibilidad que aún ronda sobre la terapia psicológica en nuestra cultura, pero que deja muchas áreas sin cubrir. Quizás la más reseñable de ellas es la prevención, sea ésta la global o la relativa a las recaídas. Existen tratamientos que tienen una buena eficacia sostenida, pero ¿podemos darle al individuo herramientas para no sólo dejar de experimentar síntomas sino además mejorar diversos aspectos de su vida?. La Psicología Positiva parece estar dando respuestas afirmativas muy contundentes a esta cuestión, y ello nos lleva a comentar una disyuntiva existente a este respecto, en base a las siguientes dos posibilidades:

  1. a) la Psicología Positiva constituye un complemento a la Psicología tradicional
  1. b) la Psicología Positiva y sus técnicas pueden constituir fuentes de tratamiento empíricamente validados en un futuro no muy lejano

Vamos aquí más allá de las posibilidades que plantea Vera en 2008 en las que contempla la opción a) junto con un mero carácter preventivo fuera de la clínica. Creo que verdaderamente, el desarrollo personal, empowerment o como quiera definirse, además de tener unos claros beneficios en la prevención, constituye una intervención con un gran valor y efecto “per sé”, como objetivo.

En base a la “corriente” antes mencionada de los tratamientos empíricamente validados, cabe decir que en su inmensa mayoría, a la hora de tratar los trastornos mentales, la alternativa más efectiva y eficiente son los tratamientos psicológicos. Como menciona Cano en infocop-online (http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3875&cat=38%22) hay un predominio de tratamientos farmacológicos para los trastornos mentales, cuando según la revisión de Pérez et al. 2003, la eficacia la obtiene mayoritariamente el tratamiento psicológico. Revisando las tablas finales de dichos manuales podemos visualizar rápidamente que el tratamiento farmacológico sólo está bien establecido para:

  1.             la agorafobia
  2.             el trastorno de ansiedad generalizada
  3.             el trastorno obsesivo compulsivo
  4.             la depresión
  5.             el trastorno bipolar
  6.             la eyaculación precoz
  7.             el tabaquismo
  8.             dependencia a la heroína

dentro de 48 categorías de trastornos mentales y de salud en adultos y otras 9 ** en infancia y adolescencia. Creo que es muy de destacar a este respecto, que de estas 57 categorías sólo en 2 (trastorno bipolar y esquizofrenia) es tratamiento de elección la farmacoterapia, y en ambos en combinación con tratamiento psicoterapéutico. Quiere esto decir que en los 8 trastornos donde sí está bien establecido el tratamiento con fármacos, sólo en estos 2 se considera tratamiento de elección (junto con la Terapia Psicológica), porque hay otros tratamientos psicológicos más eficaces y/o eficientes.

Desde los años 90 sabemos mucho acerca de qué es lo que importa en un proceso de psicoterapia, qué lo hace eficaz:

psicologia positiva en la psicologia clinica

Tenemos estos porcentajes tan interesantes, que nos dicen que es más importante para la eficacia terapéutica lo que llaman factores comunes, que son propios de todas las escuelas de psicoterapia conocidas.

Ello apunta, a mi modo de ver, a que cuando la Psicología Positiva adquiera más cuerpo teórico y técnico tendrá resultados similares, y siempre y cuando la trayectoria curricular de los practicantes de la Psicología Positiva sea semejante a la de las otras escuelas sólidas de psicoterapia, esta disciplina podrá usarse en terapia con resultados muy satisfactorios (por supuesto me refiero a las dos posibilidades comentadas: PsP como complemento de la Psicoterapia tradicional e intervenciones de PsP puras).

Intrincado con esto está el tema de los modelos de los trastornos psicológicos: todos han sido creados desde enfoques centrados en el problema, el síntoma o el trauma (con sanas excepciones, como los que entienden la aparición de la depresión en base a la gestión de los reforzadores –pérdida de su eficacia, reducción de su número, …-). Quizás en unos años nos encontremos con reformulaciones de dichos modelos explicativos que tengan en cuenta qué está fallando en la consecución del bienestar o la felicidad de los afectados o por ejemplo cómo la baja inteligencia emocional ha derivado en unos u otros problemas.

Además, también es muy interesante el debate de cómo consideramos a la persona, en una escala de salud o bienestar.

psicologia positiva

En muchos textos y manuales, para explicar la PsP, se recurre a la metáfora de una escala: mientras la Psicoterapia tradicional se ocupa de hacer llegar al individuo del rango -10 al punto 0, donde ese tramo comprende la psicopatología, la PsP estaría más enfocada a hacer avanzar al individuo del punto 0 hacia el tope del tramo hasta + 10.

Pero, ¿cómo repartimos los amigos?: ¿es pertinente o se está usando ya el arsenal teórico y técnico de la PsP en el tramo -10 a 0? En base a lo explicado de los factores comunes y a las técnicas de demostrada eficacia que expondremos a continuación (por ejemplo, Vázquez, C., Hervás, G. y Ho, S. (2006). Intervenciones clínicas basadas en la psicología positiva: fundamentos y aplicaciones. Psicología Conductual. 14, 401-432 ** esto es para quitar, y dejar para el libro. Quién estudió la psp en depresión. Quizás selig,para el tratamiento de la depresión), creo que podemos dar un confiado SI. ¿Es el rango de 0 a +10 de exclusiva competencia de la PsP?: Rogers y Maslow hablaban de la aceptación incondicional y la autorrealización, la terapia sistémica siempre plantea preguntas del estilo ¿qué haces bien?, ¿qué funciona?, ¿en qué disfrutas?. Por lo tanto, creo que toca hablar de un NO. Muchos de los detractores de la PsP insisten en resaltar este “enfoque en el bienestar y las potencialidades” de autores clásicos en Psicología, pero desde luego, sería absurdo negar que la disciplina lleva casi el total de su más de un siglo de existencia centrada en la patología y cómo tratarla, lo que no funciona. Dentro de que es absurdo pensar que la felicidad, virtudes, fortalezas, así como su estudio y potenciación son ideas originales de Seligman y seguidores, me parece lo justo conceder a la PsP el mérito de haber rescatado el interés en ello y el promover un abordaje muy serio y sistematizado, basado en el método científico. Que los psicólogos nos hagamos responsables, y lo hagamos bien, del estudio del bienestar humano, es, desde mi punto de vista, una consecuencia lógica a la historia de la Psicología y al contexto social en el que ésta se mueve. Es más, cuanto mejor y antes lo hagamos, proporcionaremos herramientas (teóricas y técnicas) válidas para las personas que buscan en el coaching, la sanación, las constelaciones familiares y un infinito etcétera, respuestas y propuestas, que por desgracia no cuentan con un respaldo científico suficiente, a sus preguntas y necesidades relativas a cómo sentirse mejor y ser más felices.

¿Quién sino, de todos los campos científicos existentes, está capacitado y es competente para generar conocimiento en áreas como felicidad, bienestar, crecimiento personal?

Sin duda la PsP tiene mucho de innovador. Aunque es cierto que trabaja sobre múltiples conceptos ya clásicos, me da la impresión que a nadie se le ocurriría tachar a la Psicoterapia tradicional de nada innovadora o ejercicio de plagio por usar términos como la melancolía (del griego clásico) o pánico (del semidios griego Pan). Podemos enumerar algunos de los puntos que caracterizan a lo que la PsP está aportando en la clínica:

  • evaluación inicial positiva: lo que funciona, las habilidades, las aficiones (también usada por otras corrientes psicoterapéuticas)
  • evaluación de las fortalezas personales del carácter
  • reducción del énfasis en el problema y de su consideración y trato a lo largo de todo el proceso
  • en base al punto anterior, intención puesta en el incremento de las emociones positivas y uso de temas constructivos. Muy importante no confundir esto con pasar por alto o negar lo negativo, sino que a la vez que se favorece la catarsis y se trabaja con ella, se realiza un modelado de un afrontamiento positivo de los problemas, que permite relativizar su importancia o presencia subjetiva en la vida del cliente.
  • aplicación de técnicas positivas
  • explicación y uso de modelos de la PsP
  • creación de una red de herramientas que favorecen el bienestar personal,
  • etc.

Atención al tratamiento de la salud y enfermedad físicas desde la Psicología Positiva: Psicología Positiva De la Salud:

Matarazzo define en 1989 la Psicología de la Salud como “conjunto de contribuciones específicas educativas, científicas y profesionales de la disciplina de la Psicología a la promoción y mantenimiento de la Salud, prevención y tratamiento de la enfermedad, e identificación de correlatos etiológicos y diagnósticos de la salud, la enfermedad y disfunciones relacionadas”. En este campo la Psicología Positiva todavía no ha alcanzado grandes avances, pero sin duda es y será una rama importante, dadas sus implicaciones claras sobre la supervivencia, obviamente la salud, y la calidad de vida de todos los ciudadanos.

En el manual de Psicología Positiva Aplicada, editado por Vázquez y Hervás, podemos encontrarnos ya con un capítulo dedicado en exclusiva a estos aspectos, con datos tan interesantes como los siguientes:

  • los estilos explicativos optimista y pesimista son un buen predictor de los resultados en la salud y el bienestar, pudiéndose trabajar desde la perspectiva de Kamen y Seligman, 1987 (estilo explicativo pesimista-optimista) o la de Scheier y Carver, 1985 (optimismo disposicional).
  • Taylor y cols. en 2000 encuentran que “las ilusiones positivas en enfermos de SIDA y cáncer correlacionaron positivamente con un aumento en la supervivencia comparada con aquellos que tenían una visión realista de la enfermedad”
  • las personas optimistas poseen mayor receptividad y asimilan mejor la información negativa relacionada con conductas de riesgo (Aspinwall y Brunhart, 1996)
  • además presentan los editores la descripción del Programa para la Potenciación de los Recursos Psicológicos (pp 208-209).

Psicología Positiva en la Educación

Todo lo que la investigación que la Psicología Positiva ha desarrollado, tiene un alto potencial de mejora de la salud psicológica y el bienestar de todas las personas, pero probablemente, si empiezan a aplicarse esos hallazgos desde edades muy tempranas, la prevención de trastornos psicológicos, así como la consecución de niveles de bienestar personal óptimos, pueden llegar a cotas hasta ahora insospechadas. Qué mejor modo de hacerlo que a través de los programas curriculares de la educación pública, en sus 4 etapas: infantil (hasta los 6 años), primaria (hasta los 12), secundaria (hasta los 16) y bachillerato (hasta la mayoría de edad).

En España, la cabeza de la aplicación de la Psicología Positiva en la educación la lleva claramente el Equipo SATI (grupo de Trabajo dependiente del Centro de Profesores y Recursos “Juan de Lanuza” de Zaragoza) con su programa denominado Aulas Felices- Psicología Positiva Aplicada a la Educación. Es coordinado por Ricardo Arguís y constituido además por Silvia Hernández, Ana Pilar Bolsas y María del Mar Salvador. Su intervención, aunque mucho más completa y compleja en profundidad, es presentada por los autores como con 2 componentes de programa:

1.- Atención plena-Mindfulness (vemos en la imagen que abre el capítulo)

2.- Educación de las 24 fortalezas del carácter

Dicho equipo, además de producir y aplicar un proyecto tan interesante y con tantas posibilidades positivas, hace gala de la fortaleza de la generosidad y pone a disposición de todo el mundo su programa: http://catedu.es/psicologiapositiva/

psicologia positiva en la educación

(por supuesto, siempre que se use sin fines comerciales y citando a la fuente). En la conferencia online presente en la página también podemos ver algunos ejemplos de cómo aplican dicho programa y de nociones sobre felicidad (de Seligman y Lyubomirsky, por ejemplo), mindfulness y fortalezas.

Sería muy interesante poder contar, en un futuro no muy lejano, con datos sólidos y estadísticas que nos indiquen qué efecto concreto tienen este tipo de programas en la salud física y mental, el rendimiento escolar y en el bienestar subjetivo de los beneficiarios, a corto, medio y largo plazo. Sólo por el mero hecho de contribuir a prevenir los trastornos, físicos (por ejemplo, infecciones leves, por un mejor funcionamiento inmunitario producto de una menor presencia de estados ánimo bajos y estrés) y sobre todo mentales, ya debería considerarse una intervención muy deseable, incluso prioritaria, a la luz de los datos actuales: “La  situación  actual  de  crisis  económica  ha  agravado notablemente  la  prevalencia   de   los   problemas   de ansiedad y depresión en la población y se estima que en el año 2020 serán la primera causa de discapacidad en el mundo.” (Cano Vindel, 2012).

Psicología Positiva en el trabajo

Desde la Psicología Positiva, ha ido cobrando en los últimos años una vital importancia esta área de aplicación, llamada por muchos la Psicología Positiva Organizacional o Psicología Organizacional Positiva (en adelante, POP). Este rápido progreso parece bastante lógico: si según la OIT vamos a pasar casi 2000 horas al año, en países como EEUU, o entre 1600 y 1800 en el entorno europeo, siendo España la 1º de la lista -lo que muchos consideran un signo claro de improductividad, dada la situación actual-, es bastante conveniente que esa cantidad tan importante del tiempo de nuestras vidas sea invertido en algo significativo para nosotros mismos y de un modo sano, tanto física como mentalmente.

Además, ya desde el año 1969 Bradley describe por primera vez el síndrome conocido como burnout: “presencia de una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido” (Montero-Marín, J. y García-Campayo, J., 2010). Desde entonces, empieza a plantearse poro a poco cómo el trabajo supone en muchas ocasiones un freno –o en el peor de los casos un impedimento- para nuestra salud y, por ende, para nuestro bienestar.

En los últimos años, está a la vista de todos que se está produciendo una gran transformación en los trabajos, y en dónde sólo existía interés en la mera productividad, se ha descubierto que ésta no puede existir, al menos de un modo sostenido, si el trabajador no puede disfrutar de unas condiciones mínimas de salud organizacional.

Como en la pirámide de Maslow, las necesidades de los trabajadores (y como consecuencia de ello, la de las organizaciones íntegramente) no pueden limitarse a las mínimas de seguridad e higiene, y para que la productividad exista, en este mundo globalizado donde las opciones son infinitas porque las fronteras ya parecen ser sólo psicológicas, el trabajador necesita escalar algunos de los peldaños de la misma. Esto es la base del surgimiento y complejización de la Psicología Organizacional Positiva.

pop

La gran mayoría de los hallazgos teóricos y prácticos de la Psicología Positiva tienen un abanico infinito de aplicación en el mundo de la empresa y las organizaciones, ya que éstas inevitablemente tienen una carga humana imprescindible y esa parte humana pasa unas 7 horas de media al día en el entorno organizacional. Y como esto es así, y comprendiendo las palabras de Terencio, “soy humano, y nada de lo humano me es ajeno”, la Psicología Positiva es la ciencia adecuada para estudiar qué variables pueden afectar a las personas en el ámbito organizacional y cómo provenir o tratar las negativas y promover y potenciar las positivas.

A este respecto en nuestro país tenemos un gran equipo desarrollando estudios e intervenciones: equipo WONT (work and organizational network), de la Universidad Jaume I de Castellón, dirigido por Marisa Salanova. Desde el mismo, se han llevado acabo numerosas investigaciones acerca de temas tan interesantes como el burnout, el engagement, salud organizacional, capital psicológico, etc.

También en Galicia contamos con grandes profesionales moviéndose en el ámbito de la Psicología Positiva en el trabajo. Por ejemplo: Santiago Vázquez, Director de Personas de la empresa de telecomunicaciones R y Belén Varela, directora de RH Positivo, trabajan por llevar los hallazgos de la Psicología Positiva al mundo de los recursos humanos y de la empresa en general.